domingo, 3 de octubre de 2010

No me decidía entre llorar o reír; entonces hice ambas...
Y los minutos fueron avanzando hasta quedarme apaciguada...
Ya no sabía lo que era la realidad, y me costaba entender la distancia. ¡Qué concepto tan absurdo!
La lejanía entre dos objetos, el intervalo de tiempo que transcurre entre dos sucesos...
El espacio físico entre vos y yo: incalculable. El tiempo desde la última vez que acaricié tus ojos: eterno.
Y entonces callé, porque entendí aquello que en realidad nunca quise saber...