miércoles, 6 de octubre de 2010

La tête la première dans le cadre du monde âme brisée.


Los días se hacían difíciles y densos, fluían como las olas en verano, como imágenes sucesivas que se interponen, y logran una foto, porque todos los días son lo mismo. Es lo mismo. En la misma habitación, la misma mujer, cada día un poco mas detallada por los años, cada día un poco mas dañada, mas cuerda, quizás mas loca. No comprende tanta soledad, tanto frío y tantas palabras guardadas en su interior, el tacto, la voz,la mente, hace tanto no las utiliza como solía hacerlo.
Sus finos dedos tocan los barrotes, grises y tétricos barrotes, como si fuese un piano, hace tanto no rozaba tus blanquecinos dedos, ahora marchitos por el tiempo, en un piano. Se acurruca en el rincón, ya no recuerda su vida antes de aquello. Aquello que había eliminado de su vocabulario, salido de su dialogo, el dialogo que establecía con nadie. Sola. No le extraña, se mira al espejo, y no se reconoce, y no hay nadie ya a su alrededor, tan solo el inmenso vacío que jamas pensó que le tocaría vivir, ya no le alcanzan los días, las fuerzas, los Años. Su cabello, sus piernas, su postura, todo a cambiado para ella, y en su interior ya no se halla a ella misma, no encuentra mas que cristales rotos, y llamas, llamas ardientes que le gritan al oído, aquello. Sus decrépitas facciones yacen fuera, la dejo con el mundo, del otro lado de la cárcel, un mundo sin ella.