
Un cuarto para las tres y veinte minutos más allá de cualquier esperanza de dormir esta noche.
En cambio, estoy cantando a las paredes y bajando estrellas para iluminar las esquinas de mi habitación. En cambio, estoy escribiendo tu nombre en letra cursiva y susurrando secretos a mi mente mientras mi corazón late al límite máximo, porque tu me recuerdas que la vida es bella. En cambio, estoy haciendo una lista de cosas que quiero decir, las listas de un centenar y dos maneras diferentes para respirar ya que aún me dejas sin aliento cuando estas cerca.
En cambio, estoy pensando en cosas como:
Cuando tu hablas, moldeas el aire entre tus manos como si estuvieras pintando un cuadro que sólo yo puedo ver.
Como cuando me escuchas, te quedas completamente inmóvil y tus ojos azules cortan cualquier intento de concentración de mi alma destrozada.
Como cuando hablas, las curvas de tus labios me invitan a salir de mi escondite dónde sea que estés.
Como se puede pasar con fluidez de la conversación de un debate sobre el negro y el blanco a grandes peleas sobre vaqueros, películas animadas y más recuerdos de la infancia.
En cambio, estoy nadando a través de pensamientos como:
Nunca creí que hubiera un hombre que me hiciera pensar que el sentimiento de un corazón roto pudiera doler tanto.
Como confío en que, sin lugar a dudas, si yo saltara con los ojos cerrados tú te asegurarías de que yo no me rompiera el pantalón con la acera.
Como café con leche y duchas al sol pueden reemplazar vestidos elegantes y salones de baile.
Como "fe" no ha sido nunca una palabra atractiva.
Como los abrazos pueden sentirse como el fin del mundo, unidos con un lazo.
Como una voz tan deliciosa puede calmar a un corazón sin poner obstáculos a través de aguas profundas.
En vez de dormir estoy pensando en ti.
No estoy durmiendo, pero igualmente estoy soñando.