
Subo al coche y escucho la canción, si esa canción que puede ser cualquiera, porque da igual todas me recuerdan a ti… Escondo todos los pensamientos que son tuyos para que todo el mundo vea que esto ya se me ha pasado, que eres el pasado y que estás olvidado; nadie sabe que los tengo escondidos en un cajón y que cada día puedo respirarte aunque no te acerques, puedo mirarte aunque tenga los ojos cerrados, puedo abrazarte aunque estés en la otra punta del mundo... Todo porque en realidad estás tan dentro de mi como lejos… Observo una cajetilla de Lucky y sé que aunque fume uno no me va a curar nada, porque siempre te fumo a ti, trago el humo y se que estas ahí, escondido en cualquier lugar para poder taparme los ojos y llevarme al cielo, allí lejos donde solo los ángeles conocen la verdad. Y da igual que llore o que ría porque tu estás sujetándome, sintiendo lo mismo que yo, y de repente el miedo se borra, abro los ojos y mi cigarro ya está consumido en una calada… la calada mas feliz de mi vida. Mentirme no sirve de nada, lo descubrí hace algún tiempo, pero me hace menos daño que que me mientas tú. Por eso sigo siendo feliz aún sabiendo que me ignoras y que no darías ni una sola oportunidad al destino por estar a mi lado, porque para ti ni siquiera existo. Que hoy lo quieres todo y a lo mejor lo quieres mañana, o a lo mejor no lo quieres nunca.. a eso me refiero, a que siempre hay algo antes que yo, un problema, un imprevisto, algo. ¿Sabes lo que anteponía yo a ti? nada, no había nada, tu eras lo primero y lo último. Por eso les dejé y me dio todo igual porque tu lo eras todo, el principio y el fin.
No hay ni un solo recuerdo que no necesite.