
Algunas veces perdemos, por dejar pasar inadvertidas, la mayoría de las cosas de nuestra vida. Desaprovechamos una oportunidad tras otra delante de nuestros propios ojos y no nos damos cuenta. Pero otras veces ganamos, más que perdemos, empezamos a madurar, a ver todo desde otro punto de vista y sobretodo a valorar las cosas, incluso las pequeñas, casi minúsculas. En esas ocasiones te arrepientes de haber perdido el tiempo, pero tú misma lo pierdes al mirar hacia atrás. Si algo he aprendido en esta vida es a mirar hacía adelante, afrontar el presente y estar preparada para el futuro, por mucho que cueste en momentos; nadie dijo que fuera fácil.
Lo he hecho porque así me lo han enseñado, personas que me han demostrado que son más que simples risas, mucho más, son unos brazos protectores, pero sobretodo una gran parte de mí.
Me cuesta querer, lo que se dice querer a la gente, no son muchos lo que consiguen estar en mi verdadero círculo, y los que están dentro intento que no salgan por nada del mundo.